En esta actividad vamos a convertirnos en detectives de la comunicación.
A diario intercambiamos mensajes de muchas formas: hablamos cara a cara, enviamos audios, escribimos correos electrónicos, usamos redes sociales o grupos de mensajería. Sin embargo, no siempre elegimos el canal más adecuado para comunicar una información. Cuando esto ocurre, pueden aparecer malentendidos, confusiones o conflictos.
Consigna
Lean atentamente cada situación y analicen qué problema de comunicación se produjo.
Para cada caso deberán:
Identificar el emisor y el receptor.
Reconocer cuál fue el canal utilizado.
Explicar por qué ese canal no fue el más adecuado.
Proponer un canal alternativo.
Justificar su elección.
Casos para analizar
Caso 1: El mensaje perdido
La directora informa un cambio importante en el horario de una excursión mediante un mensaje enviado a un grupo informal de WhatsApp de algunas familias. Varias personas no reciben la información y los estudiantes llegan a distintas horas.
Caso 2: El rumor del recreo
Un estudiante escucha que una prueba fue suspendida y se lo comenta a sus compañeros. La información circula oralmente durante todo el día. Al final, la prueba sí se realiza.
Caso 3: El correo que nadie leyó
La coordinación envía por correo electrónico instrucciones extensas para una actividad urgente del día siguiente. Muchos estudiantes no leen el mensaje completo y realizan mal la tarea.
Caso 4: El conflicto del trabajo grupal
Un integrante del grupo realiza críticas a sus compañeros únicamente mediante mensajes escritos breves. Los demás interpretan el tono como agresivo y surge un conflicto.
Caso 5: La instrucción ambigua
Un profesor explica oralmente una consigna larga y compleja. Algunos estudiantes recuerdan una parte y otros recuerdan otra distinta. Los trabajos entregados son muy diferentes entre sí.
Trabajo final
Al finalizar, compartiremos las conclusiones para reflexionar sobre la importancia de elegir el canal adecuado y sobre las diferencias entre la oralidad y la escritura.
